sábado, 8 de febrero de 2014

Que el cuestionario del post-estructuralismo... ¡Pos acá está!




1- ¿Cómo es posible separar el significado del significante, de acuerdo con Eagleton y los post-estructuralistas?
Porque significado y significante no guardan una relación entre sí. Están separados, por una relación articulatoria, es decir, por oposición de fonemas podemos distinguir el significado del significante “bote” opuesto al significado “lote”.
“El significante no nos presenta directamente un significado, a la manera en que un espejo entrega una imagen”

2.- ¿A qué se refiere cuando dice que el significado nunca es idéntico a sí mismo?
A que se resignifica dependiendo de su contexto. No puede existir una correspondencia fija entre significante y significado ni siquiera una distinción entre ellos,  si el significado, a medida que se pretenda “profundizar”, estará condicionado por más significantes que al momento de conceptualizarse se volverás significados y así sucesivamente. O bien, se volverá una cadena de significados y significantes que tienen que modificar al siguiente, pero mantener la huella del anterior., sin embargo, nunca sabremos lo que significó “originalmente”

3.- ¿Cómo sería una experiencia o un concepto "libre de toda mácula"?
Somos lenguaje. Somos las frases y los clichés de los que estamos hechos.
Me suena a divague y pienso que sucede, es decir, cuando estamos pensando inconscientemente, por ejemplo cuando comenzamos pensando en las vías del tren y terminamos pensando en el chaleco de la abuela, de repente nos damos cuenta sólo del inicio y del final del pensamiento, de los signo, pero logramos saber cómo pasamos de un significante a otro.

4.- ¿Qué es un significante trascendental?
Es, según la filosofía “logocéntrica”, el significado central, “la palabra suprema que será cimiento de todo pensamiento, lenguaje y experiencia”, son como el origen  y/o meta de nuevos significados, como el centro alrededor del cual girarán todos los demás.

5.- ¿Qué es la desconstrucción?
“Desconstrucción es el nombre que se da a la operación crítica por la cual se pueden socavar en parte esas oposiciones, o por las cuales se puede ver que se socavan mutuamente en el proceso del significado textual” (p. 84)
O sea que la “desconstrucción” ha comprendido que las oposiciones binarias, con las que el estructuralismo clásico tiende a trabajar, representan una manera de considerar las ideologías típicas. (p.84)

II
1-      ¿Qué es un signo saludable y un signo doble?
 Para Barthes, signo "saludable" es el que llama la atención sobre su propia arbitrariedad, que no quiere hacerse pasar por "natural" sino que, en el preciso momento de transmitir un significado, comunica también algo de su propia condición relativa, artificial. (p.85)
Entendiendo como natural una concepción autoritaria e ideológica. A su vez, la ideología busca convertir la cultura en Naturaleza usando el signo “natural” como arma. Así “la palabra se convierte en la única forma adecuada de ver este objeto o de expresar este pensamiento” (p.85)

El signo "doble" de Barthes —el signo que hace señales dirigidas a su propia existencia material a la vez que transmite un significado- es nieto del lenguaje "aberrante" de los formalistas y de los estructuralistas checos, de la palabra "poética" de Jakobson que hace ostentación de su propio y palpable ser lingüístico.(p.86)
Pero dentro de la cinematografía y el teatro se usaron como recurso poético para “desfamiliarizar” la sociedad política. Podríamos hacer la comparación con un tipo de transtextualidad en el discurso para hacer una crítica.


2.- ¿Qué es un texto escribible?
Son “textos que animan al crítico a modelarlos, a trasladarlos a diferentes tipos de discurso, a producir un juego propio semiarbitrario de significado en contraposición a la obra.” (p.86)
En el texto se habla de que los textos escribibles carecen de significados precisos, lo que se menciona al principio sobre el signo: se revalora dependiendo del contexto y a través de otros significados. Llevado a la literatura, encontramos que todo es intertextualidad, imágenes, signos, significados tomados de otros textos literarios, no hay originalidad.El autor va desapareciendo.

3.-¿Cuál es el grado cero de la escritura?
Es el transitivo, cuando se deja de escribir sobre un tema en particular o con un fin, se escribo por la escritura en sí, por el mero hecho de escribir, como finalidad y como pasión, que busca una pureza y una neutralidad, huyendo de la sociedad y la institución.

4.- ¿Cuál es el último terreno que queda al placer del significante?
“El escribir era la respuesta a todas esas cosas. El escribir o el leer-como-si-se-escribiera, constituye el último terreno sin colonizar donde el intelectual puede esparcirse”

5.- ¿Cuál es la relación entre el post-estructuralismo y el compromiso político?
Más que un compromiso, yo lo llamaría crisis. Pues bien, el post-estructuralismo es el resultado de esa crisis: el texto es visto ya como discurso de una realidad social. Dejan de haber voces acalladas, se levantan jóvenes, mujeres, minorías sexuales (homosexuales, lesbianas, transexuales, etc), naciones enteras; empieza vivirse una liberación femenina reflejada en el uso de las píldoras anticonceptivas.

6.- ¿Cuáles son los argumentos de Eagleton contra los post-estructuralistas?
Crítica la ambigüedad en el lenguaje, la resignificación de los significados dependiendo del contexto, la teoría de Derrida y su reflejo políticamente hablando, y el hecho de que el autor y la originalidad vayan desapareciendo para abrir paso ala intertextualidad.

Bibliografía
Eagleton Terry, Una introducción a la teoría literaria, Fondo de Cultura Económica.

Lector in fabula... abiertos ¿no?



En Lector in Fabula, Umberto Eco nos habla, en primer plano, del texto como un algo que se debe actualizar, es decir, plantea que un texto es una concatenación de signos lingüísticos que deben dejar de verse como una red únicamente sintáctica y darle una resignificación  para rescatar el mensaje a través de una competencia gramatical, a través de una compleja serie de movimientos cooperativos. “Un texto quiere que alguien lo ayude a funcionar.”(p. 76)

Ya se conoce el sistema de comunicación: emisor, mensaje, receptor. El autor o emisor debe tener en cuenta que su competencia debe ser similar a la de su receptor, es decir, debe pretender emitir un mensaje a lo que Eco llamará Lector Modelo, quien será capaz de actualizar el mensaje. Se espera que dichas competencias sean cumplidas: misma lengua, similar enciclopedia, léxico, marcas discursivas,  de reglas conversacionales. Todo este estudio es desde una perspectiva pragmática del discurso.
Hasta ahora nuestro lector se ha encargado de actualizar al texto, sin embargo, se debe esperar el momento en que se llegue a un espacio ambiguo o desconocido para el lector, estas fallas también deben ser previstas por el autor: debe encargarse de llenarlas el autor a través del texto o, los espacios en blanco están ahí a propósito para que el lector ejerza su poder de coautor y pueda llegar a una interpretación.

La capacidad interpretativa del lector, su competencia al enfrentarse a un texto,  es lo que nos va a llevar a la clasificación que Eco hace en los textos: sin son “abiertos” o “cerrados”, pero también depende

Para Eco los textos abiertos son en donde el autor:
Decide (aquí es precisamente donde la tipología de los textos corre el riesgo de convertirse en un continuum de matices) hasta qué punto debe vigilar la cooperación del lector, así como dónde debe suscitarla, dónde hay que dirigirla y dónde hay que dejar que se convierta en una aventura interpretativa libre. (Eco, p.84)

Entonces tenemos que el autor hace uso de recursos estilísticos para crear un constructo casi perfecto que le sirva como herramienta al lector y que, junto con una iniciativa externa, logrará  generar una interpretación entre líneas, esto es: leerá como modelo de una situación pragmática ineliminable, la asumirá como hipótesis regulativa. Así se logra el punto culminante y perfecto en el que el lector logra que las interpretaciones libres y limitadas se unan en interpretaciones que refuercen.

Para ejemplificar esta postura tomaré a Julio Cortázar quien en su cuento Las babas del diablo: Este cuento se publica en Las armas secretas en 1959, nos narra la historia de Michel, un traductor y fotógrafo franco-chileno que, sin buscarlo y con ayuda de su Contax, se convierte en el testigo de un intrigante hecho que lo mantendrá desconcertado, o quizá sólo se trata de la historia de una Contax 1 1.2 que captura un momento.
La historia gira en torno a una serie de fotografías tomadas por alguien con algo, o viceversa. Michel está en el parque, empieza a ver de la lente de su cámara fotográfica, se encuentra con esta escena: una mujer con un chico mucho menor que ella, tal vez coqueteaban mutuamente, tal vez la mujer lo acosaba, tal vez lo persuadía. Cuando la lente hace girar dos gradoa a Michel se puede ver al sujeto en el auto. De repente la mujer enfadada se acerca a Michel y le pide la cámara, él se escuda con argumentos débiles, pero no se la da. Al revelar el rollo Michel empieza a observar las fotos e imaginar el final, o quizá no lo imagina y es lo que realmente pasa.
Al final, el lector es quien tiene que inferir, ya con una competencia creada por una especie de marco referencial de todo lo que implica la literatura cortazariana, qué es lo que sucede al final, quién es quién, pues recordemos que se hace un tremendo superpuesto de identidades entre la Contax y Michel.

El siguiente link es de la película Blow up, filme que se basa en el cuento citado de Cortázar. Elegí esta escena porque es a partir de las fotografías de donde se comenzarán a llenar huecos y a hacer todo tipo de inferencias.




A diferencia de los textos abiertos, los textos cerrados tienen, pienso, incluso una estructura más sencilla y fácil de descifrar: por ejemplo el típico “había una vez…” de los cuentos y los finales tan recurrentes de la novelas donde la buena termina quedándose con el galán. Este tipo de textos está dirigido un público en general que cuenta con características similares, mismos intereses, mismo vocabulario, etc. Sin embargo, no debemos olvidar lo que se viene marcando durante toda la lectura: depende de los huecos ambiguos que el lector se vea en la necesidad de rellenar dependiendo de su competencia; sin embargo, si para el lector, la estilística del lenguaje se vuelve algo intrigante, que capte su atención y que permita desarrollar su competencia, es decir, que se vuelva una especie de reto, entonces el texto modificará completamente el impacto que se prevee sobre el lector.

Se me ocurre por ejemplo, poner el final de una comedia romántica A él no le gustas tanto, en donde al final de las historias, la mayoría se queda con las respectiva pareja que el espectador estaba ya infiriendo, a excepción de una de las protagonistas. Lo que ejemplificaría el vuelco que podría dar un discurso.



Bibliografía.
  
Eco, Umberto; Lector in Fabula, la cooperación interpretativa en el texto literario; Editorial Lumen, tercera edición 1993.

http://biblio3.url.edu.gt/Libros/Cortazar/babas.pdf

Palimpsestos: las transtextualidades en los textos y más...




En el texto de Genette se plantean cinco relaciones de transtextualidad:

1.- Intertextualidad: Es la copresencia de un texto dentro de otro comprendida en tres formas: las comillas (“”), el plagio y la alusión, “un enunciado cuya plena comprensión supone la percepción de su relación con otro enunciado al que remite necesariamente tal o cual de sus inflexiones”. (p.10)

La intertextualidad es [...] el mecanismo propio de la lectura literaria. En efecto, sólo ella produce la significancia, mientras que la lectura lineal, común a los textos literarios y no literarios, no produce más que el sentido. (p. 11)

Un ejemplo en literatura se encuentra claramente en el Sur de Borges cuando hace referencia al Martín Fierro y menciona a Shahrazad de las Mil y una  noches.

Acomodó en la red la valija; cuando los coches arrancaron, la abrió y sacó, tras alguna vacilación, el primer tomo de Las Mil y Una Noches.[…] La verdad es que Dahlmann leyó poco; la montaña de piedra imán y el genio que ha jurado matar a su bienhechor eran, quién lo niega, maravillosos, pero no mucho más que la mañana y que el hecho de ser. La felicidad lo distraía de Shahrazad y de sus milagros superfluos.

A continuación dejo una canción de Sabina, Peces de ciudad en donde se crea una intertextualidad con Pedro Páramo de Juan Rulfo.



2.- El paratexto es, según Genette, el tipo de transtextualidad  menos explícita y el más distante: título, subtítulo, intertítulos, prefacios, epílogos, advertencias, prólogos, etc.; notas al margen, a pie de página, finales; epígrafes; ilustraciones; fajas, sobrecubierta; es decir, son pequeñas partículas dentro del discurso. Los ejemplos más comunes que encontramos son los epígrafes: dentro de “Las chicas de alambre”, novela policiaca escrita por Jordi Sierra, en la que un periodista (el protagonista), tratan de investigar el asesinato de dos modelos; la novela comienza con este epígrafe:

La belleza puede ser la gloria
O la ruina de una persona.
Depende de quién la lleve,
De cómo la lleve, de cómo la utilice
Y a quién se la regala”
.
Lo mismo podemos ver en distintos títulos, incluso se frecuenta en el cine, por ejemplo en las películas de Marvel, al final, después de los créditos y el reparto, Marvel siempre nos regala una partícula más (fuera del discurso), el eslabón que dará paso a la siguiente película. Otro ejemplo claro es el cine de Buñuel, la mayoría, al inicio tienen un epígrafe o una partícula visual, que si bien no nos da un contexto, nos da una especie de introducción que sin ser parte propiamente del discurso nos da una identidad textual.

3.-Metatextualidad, citando a Genette: es la relación […] que une un texto a otro texto que habla de él sin citarlo, […] sin nombrarlo, por ejemplo en Alicia a través del espejo de Lewis Carroll, donde se establece que Alicia es una ficha de ajedrez, un peón blanco.
Otro ejemplo clarísimo lo vemos en el Perseguidor de Cortázar, si bien es la historia de vida de un jazzista, el cuento es más que la historia, es una pieza de Jazz.

4.- Por último, la architextualidad que es una relación completamente muda y que, como máximo, articula una mención paratextual, por ejemplo en títulos como Las babas del Diablo de Julo Cortázar, de entrada nos hace creer que el cuento es de terror por la palabra “Diablo”, sin embargo, cuando uno finaliza el cuento notamos que podría incluso no tener relación con el título, que el cuento no es más que un juego de identidades fuera del género de terror o sobrenatural que implica el título.


BIBLIOGRAFÍA

Genette Gérard. Palimpsesto,  TAURUS, 1989
Sierra i Fabra Jordi. Las chicas de Alambre. Madrid: Grupo Santillana Ediciones S.A., 1999, p 2
http://biblio3.url.edu.gt/Libros/Cortazar/babas.pdf

viernes, 7 de febrero de 2014

El desOrden temporal de Genette



“A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”
Jorge Luis Borges


En la introducción de El discurso del relato, Genette nos habla de tres aspectos que establecen relaciones entre sí dentro de un relato: orden, duración y frecuencia, además de las relaciones que establecen con conceptos como voz, modo, historia, narración, relato: “El tiempo y el modo se refieren a las relaciones entre historia y relato; mientras que la voz designa a la vez las relaciones entre narración y relato, y entre narración e historia.”

En cuanto al capítulo 1, después de poner en claro que el concepto relato será el que englobe a historia y narración, comienza a plantearnos el Orden temporal del relato: Anacronía, se refiere a una alteración en la cronología del relato.
Consideré el cuento “el Sur” de Borges para intentar ilustrar los conceptos.
Existen dos tipos de anacronía:

1.- Analepsis: hace referencia al regreso en el tiempo, un salto de tiempo al pasado.

En el hall de la estación advirtió que faltaban treinta minutos. Recordó bruscamente que en un café de la calle Brasil (a pocos metros de la casa de Yrigoyen) había un enorme gato que se dejaba acariciar por la gente, como una divinidad desdeñosa. Entró. Ahí estaba el gato, dormido. Pidió una taza de café, la endulzó lentamente, la probó (ese placer le había sido vedado en la clínica) y pensó, mientras alisaba el negro pelaje, que aquel contacto era ilusorio y que estaban como separados por un cristal, porque el hombre vive en el tiempo, en la sucesión, y el mágico animal, en la actualidad, en la eternidad del instante.

En esta parte, la composición “recordó bruscamente” es lo que abre paso a la analepsis externa, pues el relato sigue su temporalidad, sin embargo, dentro de la historia, el protagonista echa totalmente un vistazo hacia atrás y nos hace pasar de una estación de tren actual (lo que en palabras de Genette sería un relato primero) a un tiempo atrás (se desconoce cuánto) en la calle Brasil (relato que se inserta).

2.- Prolepsis: da lugar a una anticipación en el relato, hay prolepsis externa que conduce al desenlace, al destino, por ejemplo en Crónica de una muerte anunciada: “el día que lo iban a matar”, comienza con el destino final del protagonista. También hay prolepsis interna que es la que permite las “interferencias”:
Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres.

Aunque corta, considero que el enunciado subrayado nos hace tener una breve imagen en la que pensamos al protagonista ya despertando en la estancia, pero nos vuelve a la cronología del relato cuando descubrimos que sólo es lo que el protagonista imagina que pasará y continúa con la cronología del relato.

En general considero que de no ser “un salto” hacia atrás, todo el cuento podría ser una analepsis, pues cuando uno termina de leer el cuento, no sabe si se llama “el Sur” por el lugar al que se dirige o porque termina narrando cómo ingresó al hospital. Dentro de la sintaxis y fuera de, es decir, en la historia, hay mucha anacronía. No sólo se compone de saltos en el tiempo, si no en lugares.

Bibliografía
Genette, Gerard. 1972. El discurso del relato. Editions du Seuil.Paris. P. 65 - 224.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/el_sur.htm